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- Ponte ese jersey viejo (o la camisa), las gafas y los guantes.
- Vierte en un jarrón el agua. Enciende tu campana extractora al máximo y coloca el jarrón debajo.
- Ahora ve echando la sosa muy poco a poco para que vaya reaccionando y cogiendo calor.
- Deja que la mezcla repose hasta que se enfrié (Puedes usar un termómetro para medir la temperatura), lo ideal es que baje hasta los 40º.
- Cuando la sosa se haya diluido por completo y esté fría, vertemos en el otro jarro los 600 gr de aceite que habremos previamente calentado a la misma temperatura (40º).
- Ahora vierte el aceite en el primer jarro y usando la batidora lo vamos batiendo hasta conseguir una mezcla homogénea. Debe de quedar una mezcla espesita, tipo puré.
- Si quieres que tu pastilla tenga ese olorcito especial que no puede faltar en un buen jabón casero, es momento de añadir aceites esenciales, ralladura de limón, granos de lavanda o semillas de amapola. Simplemente se incorporan y se vuelve a remover la mezcla.
- Busca ahora la tabla de madera y coloca encima la toalla. Dejaremos los moldes sobre ella y los rellenaremos con la mezcla. Envolveremos todo el conjunto con la toalla, y cogiéndolo por la madera, lo llevamos a un lugar donde reposará un día entero.
- Al día siguiente, puedes sacar los jabones del molde y envolverlo en papel de cocina absorbente para que terminen de secar. El tiempo de secado aproximado es de unos 30 días.