Y no lo harás porque tu salón reunirá todo aquello que deseas: una buena distribución, un gran sofá donde cobijarte, unos grandes ventanales por donde entrará la luz y unas mesas auxiliares que te resolverán muchas situaciones... Si tienes en cuenta todas estas premisas, tu salón será tu reino, te sentirás en él muy a gusto y no tendrás necesidad de codiciar el de los demás.