Una vez se tiene esto en mente, la idea es poner en práctica todos los supuestos anteriores en forma de reformas que se ajusten a todo tipo de presupuestos y complejidades como es el caso de las que se explican a continuación:
• mejorar el aislamiento térmico interior con lo que se reducirá un 35% el gasto en calefacción. De esta manera se evitará que el calor se escape de casa o haya corrientes de aire hacia dentro. Así, algunas ideas en este sentido pasan por revestir de madera o corcho el suelo, techos y paredes; favorecer la impermeabilización y aislamiento del suelo o incluso inyectar material aislante a las paredes.
• Potenciar la entrada de luz natural. Algo que se consigue construyendo dobles ventanas o ventanales de PVC, además de ayudarse con persianas y favorecer/ controlar esa entrada de luz por medio de cortinas, toldos… en este caso resulta adecuado, además, instalar iluminación led por la casa. Unas bombillas que consumen menos energía.
• instalación de sistemas de control de temperatura y consumo de los sistemas de calefacción, aire acondicionado, ventilación o iluminación. Esto permitirá no solo ganar en confort, también en eficiencia energética.
• en lo referente al consumo de agua, es aconsejable instalar reductores de caudal en todos los grifos, así como optar por grifos monomando.
• apuesta por la energía limpia. Para reducir aún más el gasto energético, una buena opción es decantarse por las energías renovables. En el caso de una casa esto se traduce en el empleo de placas fotovoltaicas para aprovechar al máximo la luz solar.