Hay que aprovechar lo que tenemos. Para conseguirlo, cambia el método de doblado de la ropa, o sírvete de cajas con las que clasificar la ropa pequeña. Por ejemplo, la ropa interior en una, las camisetas en otra. Y si te sigue faltando espacio, y en tu barra no hay mucha ropa colgada, valora añadir unas baldas a diferentes alturas, preparadas para meter prendas de similar tamaño juntas. Por ejemplo: las sudaderas en una más alta, camisetas de algodón en otras más bajitas. No apiles más de 3 prendas gruesas, ni más de 5 camisetas. De nada servirá tener un armario perfectamente planificado, si luego tú pasas olímpicamente del orden. El truco para que no te de pereza ordenar es hacerlo fácil y sobretodo, que todo tenga un lugar al que volver cuando no se usa.