Las terrazas de ático más afortunadas -como esta- pueden incluso contar con una pequeña piscina. No es tan sencillo, aunque no imposible. Quizá lo esencial, si la piscina no está ya construida, es contactar con un arquitecto que pueda asegurarnos que, al construir una piscina, no vamos a tener problemas en la estructura del edificio. Esto es debido a que no todos los edificios pueden aguantar los litros de agua de una piscina llena. No obstante, un buen profesional será capaz de asesorarte sobre tamaño y profundidad.
Aunque la piscina es esencial en esta terraza, también destaca la zona chill out. Madera y textiles claros y una pérgola permiten relajarse casi al instante. El resto de la terraza está marcada por una decoración sencilla a base de pequeñas pinceladas verdes y madera, mucha madera.