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Visto en: Estudio De Interiorismo Valeria Bonomi
Una balda se convierte en un objeto útil la cuelgues donde la cuelgues. En el recibidor, es suficiente para crear ese valioso espacio donde dejar las llaves y otros accesorios que cargamos al entrar y salir de casa. Si además, le añadimos una serie de cajones debajo, multiplicamos el espacio de almacenamiento y su funcionalidad. Luego, un espejo o un jarrón con flores añaden el componente decorativo que aporta personalidad y calidez.