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Si tienes la suerte de tener un cuarto de baño con luz natural, abre las ventanas. Deja que el aire y la luz impregnen cada rincón del baño y parecerá que estás en un auténtico palmeral. Si además, las vistas son bonitas, tu refugio de descanso estará asegurado. Si no tienes esta increíble opción, siempre puedes jugar con el efecto óptico, utilizando algún cuadro bonito o emplear papel de pared con efecto natural. ¡Verás que sensación de paz consigues!