Si hay algo que nos preocupa en un baño es la higiene. Es un espacio en el que nos aseamos, y el aseo está estrechamente vinculado a ese concepto. El mármol, además de único y resistente, es un material muy higiénico. Es fácil de limpiar. No obstante, hay que tener en cuenta que no responde bien a los productos abrasivos. Escoge siempre un producto de limpieza específico para estas superficies y no tendrás problema alguno.
Versiones como el mármol blanco, crean ambientes completamente asépticos. De esos lugares en los que uno entra y siente, automáticamente, que está libre de gérmenes. Además, la variedad en sus formatos permite que puedas utilizar placas grandes, minimizando las juntas y, por tanto, los recovecos en los que se incrusta la suciedad.