La segunda decisión es una estructuración en sección de todas las habitaciones, en base a tres órdenes: un orden superior que recorre toda la vivienda, que es el de los techos originales, de vigas de madera y bóveda cerámica, que se pintan de gris. Nada interrumpe este orden, ningún tabique llega hasta los techos; un orden intermedio que engloba y da sentido a las habitaciones, desde los 60 cm hasta los 230 cm de altura, pintado de blanco, cerrando cada espacio, a pesar de no tener puertas ni llegar al techo; y un orden inferior, desde el suelo hasta los 60 cm de altura, en el que los pavimentos suben por las paredes y caracterizan cada sala en base a un código de material que a su vez es simétrico respecto a la entrada: cerámica para las salas húmedas; madera para las salas de estar y dormitorios; y un nuevo tipo de cerámica para las salas en contacto con el exterior, la tribuna a la calle y la galería a los patios. El umbral de paso entre cada habitación se resuelve con un nuevo material, microcemento blanco, que recubre igualmente los paramentos de la entrada, cuyo acceso se modificó para organizar de manera clara los espacios públicos, hacia la calle, y los espacios privados, hacia el patio interior.