Antes de ponerte manos a la obra hay una serie de aspectos que debes tener en cuenta. Piensa que la vivienda debe ser apta para este tipo de instalaciones; lo mejor es consultar en el ayuntamiento si hay alguna traba para construir una chimenea en tu casa. También hay que calcular bien su emplazamiento, elegir el modelo que mejor se ajuste a nuestras necesidades y gustos, y asegurarnos de que la salida de humos será eficaz y cumplirá la normativa.
¿Dónde poner la chimenea?
Seguro que tienes claro dónde te gustaría color una chimenea en casa. No obstante, antes de decidirte tienes que pensar en varias cosas. Para empezar, si quieres que la combustión se produzca correctamente, la chimenea debe contar con oxígeno suficiente. No es recomendable, por tanto, colocarla en una habitación que sea excesivamente hermética; mejor que cuente con una salida de aire.
En el caso de que estemos ante una habitación muy pequeña, esa entrada de aire exterior garantizará un buen suministro de oxígeno. No obstante, nunca coloques una chimenea junto a una corriente de aire (por ejemplo, una ventana abierta). Las corrientes de aire cercanas podrían hacer que la estancia se llenara de humo, sobre todo si estamos ante una chimenea abierta.
¿Qué tipo de chimenea elegir?
- Chimeneas de ladrillo. Estéticamente, las chimeneas de obra son muy atractivas. Aportan un aire clásico y señorial a los ambientes, y conservan bien el calor.
- Chimeneas de metal. Son económicas y fáciles de instalar. Permiten instalar una chimenea leña en casa de forma rápida y segura.
- Chimeneas prefabricadas. Se construyen para alojar dentro un hogar o casete de metal. Es la que hemos empleado para nuestro paso a paso.
- ¿Chimeneas de leña o de gas? Depende de nuestros gustos y necesidades. Las de leña cuentan con el encanto inigualable del fuego real, mientras que las de gas son más fácil de mantener y encender. Aquí puedes consultar las claves sobre cómo encender una chimenea.
¿Cómo debe ser la salida de humos?
Si nuestra salida de humos no está colocada correctamente, corremos el riesgo de que el humo que se produce en la chimenea se esparza por las estancias. Así, la salida de humos debe estar, para empezar, lo más recta posible para que el humo pueda evacuarse sin obstáculos.
La salida de humos debe sobresalir del tejado unos 50 o 60 cm. Además, también es recomendable mantener una distancia de unos 8 metros con cualquier obstáculo de alrededor, como paredes o árboles. Estos obstáculos podrían generar una barrera para el humo y hacer que volviera a la estancia.
Ten en cuenta que en las chimeneas exentas, el tubo de la salida de humos debe ser redondo para poder facilitar el movimiento espiral de humo y gases. Los tubos de doble pared son los más aconsejables: evitan quemaduras, conservan el calor y duran más.