x
Visto en: Ana Belén Corredera Interiorismo
Del salón, tu dormitorio, el cuarto de los niños... No es nada relajante andar esquivando muebles, ni trastos. Una casa bien distribuida se recoge mucho antes y sin esfuerzo. Y eso, desde luego, ayuda a sentirnos mucho más calmados. En el salón, por ejemplo, invierte en menos piezas y con más capacidad para guardar lo necesario. Una gran librería de pladur donde quepan todas vuestras cosas; un sofá en L que se adapte bien al hueco, en lugar de uno de dos plazas y dos butacas que dificultan el paso; una mesa redonda que facilite el tránsito alrededor de ella... Lo más importante es conseguir un espacio sobrio, pragmático y muy confortable donde uno se pueda mover sin obstáculos.