Cuantos más seamos en casa, más probabilidades hay de que el lavavajillas huela mal. Esto es debido a que acumulamos más platos y utensilios de cocina y con mayor rapidez. Podríamos creer que al poner más lavavajillas evitaremos que salga mal olor de él, pero lo cierto es que si nos paramos a pensar, seguramente no realizamos los suficientes lavados a fondo de este electrodoméstico.
Añadir platos sin limpiarlos previamente y retirar toda la comida es un punto a favor del mal olor, así que asegúrate de meterlos sin esos restos. No sólo eso, también podemos hacer otras cosas para evitar que este electrodoméstico desprenda malos olores: dejar la puerta abierta después de cada lavado para que se airee y no acumule humedad, también limpiarlo en profundidad con lavados y productos especiales (sin carga) una vez al mes.