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Visto en: Ana Belén Corredera Interiorismo.
Y no sólo en el sentido de lo que queremos, sino también en el de lo que estamos dispuestos a gastar. No hagas que el arquitecto pierda el tiempo en propuestas que quizás después no puedas llevar a cabo. Sé claro en cuanto al techo de gasto para que los profesionales puedan desarrollar la idea con un presupuesto lo más aproximado posible y teniendo en cuenta el gasto de hacer las consultas necesarias al ayuntamiento u otros organismos que inevitablemente han de entrar en acción.