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Visto en: Kobe Diseño E Interiorismo
Lo más chulo de apostar por un cabecero retroiluminado es disfrutar del ambiente que se crea en la habitación cuando cae la tarde y lo enciendes. Puedes adelantar el cabecero unos centímetros y poner detrás las tiras, o hacer como en este caso, y diseñar todo un conjunto para que el cabecero tenga luz propia (nunca mejor dicho). La combinación del delicado papel pintado en un suave tono malva, la simpleza de la madera escogida para el cabecero y los muebles, y el tono de luz, crean un ambiente casi mágico. Con todo esto podemos decir que este dormitorio estaría en el podio de los más acogedores.