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Aunque en muchas viviendas hay que pedir permiso, por norma general, la pintura es algo a lo que los propietarios no suelen poner problemas. Es, por tanto, una opción que podemos copiar perfectamente; una mano de pintura cambia por completo la apariencia de una habitación. Si quieres ir un poco más allá, opta por paredes arriesgadas, como la que se hacen con dos colores o aquellas que buscan un efecto degradado. Al contratar a un profesional no te olvides de pedir siempre una prueba de color, pues, en ocasiones, en pared y dependiendo de la luz, el tono puede variar.