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Las mosquiteras fijas son las más económicas y su instalación es rápida y fácil. Las más resistentes llevan una estructura de PVC o aluminio que se puede recortar a la medida del hueco. Mientras, las más sencillas se fijan con velcro adhesivo o imanes al marco de la ventana.
Dentro de las mosquiteras con algún tipo de apertura y cierre también se pueden distinguir modelos muy diferentes:
- Mosquiteras enrollables: tienen guías laterales y se recogen en un cajetín, igual que una persiana. Sin embargo, el sistema no funciona mediante correa, sino gracias a unos muelles. Su mayor ventaja es que una vez recogidas dejan el hueco completamente abierto. Se colocan sobre todo en ventanas.
- Mosquiteras correderas: son una solución muy cómoda para ventanas y puertas con este mismo sistema de apertura, ya que la mosquitera se adaptar y coloca en uno de los carriles y se desplaza por él. Además, no ocupa todo el hueco, solo el de una de las hojas, y se quitan y ponen con gran facilidad y sin necesidad de taladros.
- Mosquiteras extensibles: tampoco necesitan instalación, ya que se colocan en el carril inferior de la puerta o la ventana. Cuentan con dos hojas que se extienden hasta ocupar todo el ancho. El inconveniente es que es necesario que la persiana se apoye sobre ellas para ejercer presión y que no se muevan, impidiendo que se pueda bajar completamente.
- Mosquiteras abatibles: aunque se pueden instalar en ventanas, son más comunes en puertas por su comodidad a la hora de abrir y cerrar. Cuentan con un marco y una hoja o dos que se mueven gracias a bisagras.
- Mosquiteras de cortina: se colocan también en puertas. Se componen de unas tiras de tela anchas con contrapesos en la parte inferior y un sistema de imanes en los bordes para que se cierren inmediatamente después de pasar.
- Mosquiteras plisadas: se recogen doblándose sobre sí mismas, como un acordeón. Se fijan a un lateral, normalmente de una puerta y se desplazan por un carril.