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Cuando los problemas de espacio en la terraza o el jardín son casi insalvables, contar con una piscina pequeña y con encanto que aparece y desaparece en función de si es verano o invierno es una solución diez. Se trata de un diseño a ras de tierra y queda oculto por un entarimado de madera móvil que se abre o cierra para dejar a la vista la piscina y poder bañarse en ella, o bien esconderla por completo y así disfrutar de la terraza para otros usos de ocio. Cuando se tapa, la superficie es perfecta para crear numerosos ambientes: zonas de tertulia mediante butacas y puffs, comedores informales o sillones colgantes para crear rincones de lectura o escuchar música.