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Visto en:
Evitan la formación de condensaciones superficiales e intersticiales, además de la formación de mohos.
Eliminan puentes térmicos de forjados y pilares, por donde se escapa aproximadamente el 20% del calor/energía.
Garantizan la protección contra inclemencias atmosféricas.
Reducen las tensiones térmicas y la formación de grietas.
Optimizan el saneamiento de grietas.
Se genera un aumento de la inercia térmica interior.
Confiere impermeabilidad a la fachada.
Mejora la estabilidad de la fachada.
No reduce la superficie útil del edificio ya que el material se añade por el exterior del mismo.
Gracias a estas mejoras el edificio se revaloraliza.