La forma más rápida de renovar el salón y darle luz es iluminando la caja (es decir, paredes, techos y suelos). No es preciso que pintes todas las paredes de blanco. Hay muchos tonos claros que nos regalan ese extra de claridad que necesitamos, sin recurrir al blanco de siempre. Si el salón recibe poco o nada el sol directo, evita los tonos más fríos o azulados para evitar el efecto hospital, mejor un color claro que tenga una pequeña dosis de amarillo. Con las pinturas de carga mineral y las satinadas se consigue ese extra de luz que buscamos. ¿Te gusta el papel pintado? puedes utilizarlo para zonificar sin llenar, iluminar las paredes y sobre todo... Conseguir mucha, mucha personalidad y estilo en tu salón. Hay revestimientos adhesivos, ¡qué pueden hacer milagros!