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¡Cuántas veces has regado una planta pensando que le hacía falta más agua y con el tiempo, lo que has conseguido ha sido que se pudriera! este es un error que cometemos muy a menudo cuando regamos en exceso una planta. El efecto contrario también es contraproducente, es decir que si no tienen suficiente agua puede que se marchiten. Lo esencial es meter los dedos en la tierra y comprobar si la tierra está húmeda o no. Es importante atender a las diferentes maneras y necesidades de riego que presenta cada planta, ya que hay diferentes alternativas:
- Regar por la parte superior y por toda la planta, pero nunca mojaremos las hojas.
- Regar el plato, si nuestra maceta tiene agujeros y retirar el exceso de agua.
- Regar por inmersión, cubriendo 3/4 partes de la maceta.
- Regar con un pulverizador.