El estilo industrial nos pide espacios diáfanos, pero no siempre podemos derribar todas las paredes que hacen falta para conseguir esa amplitud (piensa en los muros de carga, por ejemplo). Al mismo tiempo, hay distribuciones que no aceptan abrirse del todo. Por eso, la nota general al intentar fusionar ambos estilos debe ser la simpleza. Hay otros recursos, como por ejemplo el propio mobiliario a medida para dividir distintos espacios de una estancia, sin poner trabas a la luz (que al final es casi lo más importante). Si te fijas en este salón de base escandinava, con sus paredes blancas y suelos de madera en espiga, verás que ha evolucionado hacia el industrial al introducir un mueble a dos caras que combina madera y metal negro, y varias lámparas de acero inoxidable. Cambios sencillos y muy efectivos. Y si en un futuro se cansan y quieren volver al nórdico, o evolucionar hacia otros como el Japandi o Mediterráneo, con cambiar las lámparas y dar un mano de pintura al mueble será suficiente.
¿Y tú, también te sientes atraído por la mezcla de nórdico e industrial? anímate a sumar tu comentario.