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El mismo estudio reveló tras el análisis de dos semanas de duración que unos zapatos podían acumular hasta 420.000 bacterias, y un porcentaje alto de ellas podrían ser de origen fecal. El motivo: las pisadas que realizamos en nuestro día a día incluyen los suelos de la calle donde han defecado animales, cuartos de baño de oficina, etc. Y aunque aparentemente nuestras zapatillas o zapatos estén limpios, la realidad es que las bacterias y suciedad viven ahí.