En salones alargados o grandes, o incluso en pequeños en los que lo pida la propia distribución, puedes usar el sofá como mueble separador. En ese caso, no se apoyaría en ninguna pared (una isla en mitad de la estancia), dividiendo por ejemplo, el salón del comedor. Si te gusta esta idea elige un modelo con un respaldo bajo y seguirás teniendo visión de conjunto desde arriba. Imagina que has tirado la pared del pasillo y se la has dado al salón, el sofá delimitará la zona de paso fácilmente. En cuanto a las butacas o auxiliares, dependerá del espacio que quede libre. Quizás entren un par de pufs en un lateral, o un sillón perpendicular, siempre que no moleste al paso. Orientar un sofá hacia una ventana para disfrutar de las vistas, es otra idea que merece mucho la pena, y que situaría el televisor en un mueble bajo, o en un lateral en una zona de audiovisuales que puedes hacer a medida. Así se aprovecha todo el espacio libre.