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Cambiar el sofá no es una inversión barata, pero quizás vale la pena teniendo en cuenta el rendimiento que le vas a sacar los próximos meses. Pero si no lo puedes cambiar o tu sofá ya es estupendo, toca vestirlo de invierno. ¿Cómo? con mantas, muchas mantas suaves, calentitas y bonitas. Destierra esa manta que llevas arrastrando 10 años y actualízate; este invierno se llevan mantas de lana gruesas y de punto tamaño XXL. Las puedes hacer incluso tú mismo/a, pero eso ya es otra historia.