Los revestimientos continuos ganan adeptos cada día. Son suelos de mínimo espesor y gran adherencia que puedes aplicar sobre una gran variedad de superficies: mármol, hormigón, mosaico. Puedes usarlo para cubrir el suelo, y también paredes, bañeras, platos de ducha, piscinas... Con un acabado más o menos pulido, según el gusto, se ofrece en una carta inmensa de colores que van mucho más allá del gris. Además ni se cuartea, ni se agrieta. ¿Y cómo se limpia? con agua y jabón neutro. Al ser un material de larga duración y buena resistencia al tránsito, el desgaste y las altas temperaturas, podrás usarlo tranquilamente en cocinas, baños o incluso exteriores. Si se trata de una zona húmeda (por ejemplo: un plato de ducha) le aplican un acabado antideslizante para que sea 100% seguro.