Lo primero que debemos hacer es analizar el diseño del baño para ver si nos conviene. Hay que ver cómo se distribuyen los sanitarios y qué cosas se podrían mover para conseguir ese confort que anhelamos. Y todo sin perder de vista el estilo (como lo haríamos en otra estancia de casa). Importa la distribución, el uso de la luz natural (si la hay) y el resto de elementos a valorar para lograr un ambiente cómodo. Te sorprenderá descubrir las posibilidades que se abren si un experto te diseña un mueble a medida (o de obra) y el espacio que se gana usando sanitarios un poco más pequeñitos de lo habitual. Hay lavabos curvos o flotantes (mucho más ligeros en apariencia), e inodoros con cisterna baja (de líneas redondeadas) que cumplen su función, en un espacio mínimo. Y todo sin perder de vista la parte estética.