Si tienes un problema de espacio, se puede solucionar con alguna reforma. Por ejemplo, cambiando la bañera por un práctico plato de ducha, o añadiendo un mueble de baño a medida. Así ganarás espacio. Pide que te hagan una hornacina para dejar a mano el champú y los geles en la ducha; o un altillo para las toallas (las que rasquen las jubilas o conviertes en trapos de cocina) o incluso inventar un armario dónde ocultar la lavadora y la secadora, y lo que tiene que ver con la colada. La clave será el orden. Vacía los armarios, tira al contenedor adecuado todos los botes y potingues que caducaron o no se usan nunca, y las muestras de hotel (qué tiempos aquellos). A partir de ahora compra menos y guarda mejor. Por cierto, esa cortina de ducha mohosa también sobra. En cuanto puedas dale pasaporte y consigue una mampara.