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La unificación de estancias como la cocina y el salón es quizá la ventaja que más gusta. Las cocinas abiertas tienen ese encanto especial al que pocos pueden resistirse, aunque evidentemente es cuestión de gustos. Una cocina abierta puede permitirnos, además, incorporar elementos que de otra forma serían poco viables, como una isla de cocina o una barra para separar ambientes.
Estéticamente, además, podemos decir que son espacios que enganchan, que se muestran personales y diferentes.
El principal miedo aquí es el tema del humo y los olores. No debe preocuparnos en exceso, pues actualmente hay campanas de extracción verdaderamente potentes que nos ayudan a mantener este problema cubierto.