Aunque el uso principal de la pintura a la tiza es para pintar muebles sin tener que decapar, existen fórmulas especiales para otras superficies que cubren sin esfuerzo paredes, muebles de exterior, fachadas o incluso carpinterías. Pero cuidado, la gran mayoría de chalk paint no son aptas para este uso y podemos llorar pérdidas si no elegimos bien. El acabado blanco es uno de los más elegidos por la facilidad de limpieza y la luz que aporta. Tratándose de cocinas es básico elegir una pintura que pueda estar en contacto con el agua y que pueda lavarse con asiduidad. Tendrás que comenzar limpiando a fondo las puertas para sacar la suciedad, aplicar imprimación y, una vez seca, ir pintado con rodillo flocado para que quede perfecto. Blanco nieve, leche, almendra, antiguo... parecen iguales, pero no lo son. Si tienes dudas, antes de meter la pata con algo como la cocina, consulta a un profesional.