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¡Pero qué bien sientan las siestas veraniegas! esas en las que no importa a qué hora te despiertes porque todavía es de día y todavía tienes todo el resto de la tarde para disfrutar. Vale, es cierto que ahora ya los días comienzan a ser algo más cortos pero aún queda verano. ¡Aprovéchalo! y si eres de los que amas las siestas, no renuncies a ese maravilloso columpio que te ha dado cobijo estas vacaciones. Recuerda dejar su mullido cojín y dejarte llevar por morfeo.