En las redondas no hay jerarquías, todos se pueden ver entre sí, interactuar y alcanzar los platos que se sirven en el centro. Las rectangulares son menos inclusivas. Atrás quedó aquel tiempo de señalar a alguien para presidir la mesa. Otra cosa es el espacio disponible para cada comensal en función del tipo que elijas. En el caso de las redondas, antes de comprar asegúrate de que todos caben y de que pueden retirar su silla con comodidad. En las rectangulares se saca más partido al espacio, pero hay que calcular también una holgura suficiente entre las sillas y la pared, o la zona de paso. Si diseñas el comedor desde cero, lo verás muy claro con un plano en 3D. Sino, ya sabes: metro en mano y a medir. Una zona de paso cómoda no debe ser menor de 90 cm.