x
El método más habitual para tapar los orificios que podemos encontrar en las paredes es aplicar masillas o plastes de relleno. Es la forma más eficaz de tapar los agujeros hechos por taladro, para meter tacos y escarpias o tornillos. Existen masillas de distintos tipos, según el lugar donde se vayan a aplicar, su resistencia y su presentación:
- Masillas en polvo. Son las clásicas de toda la vida. Se presentan en polvo para mezclar con agua en una proporción determinada. Suelen ser de uso profesional, ya que resultan más económicas y permiten mezclar solo la cantidad que se vaya a utilizar, pudiendo guardar el resto para otros trabajos.
- Masillas al uso. Se presentan ya preparadas, en tubos o en envases con tapa hermética. Resultan prácticas para arreglos puntuales, trabajos de bricolaje, etc. Como ya están mezcladas no corremos el riesgo de equivocarnos en las proporciones, y que la masa quede demasiado espesa o líquida. Su mayor desventaja es que una vez abiertas terminan por secarse, aunque se cierren bien.
- Masillas para exterior. Se utilizan para grietas o agujeros en paredes de fachadas. Son más duraderas y aguantan la humedad. También se pueden utilizar en interiores.
- Masillas con fibra de vidrio. Son más elásticas y resistentes que las masillas estándar. Se utilizan para rellenar grietas y agujeros en paredes con movimiento, y evitan tener que cerrarlas antes con cintas especiales.