Para que una cama tenga mucho estilo es básico que se vean en ella capas. Partiendo de un buen cubrecolchón para evitar problemas de humedad (incluso en invierno), tenemos que elegir unas sábanas de calidad que ganen con los lavados (quedan mucho mejor si les das un planchado). ¿Y de qué color? blancas o de colores claros. Arriba ponemos mantas, edredones o fundas nórdicas (con el relleno adecuado para la época del año). El punto final lo puede poner un plaid (o el mismo nórdico doblado por la mitad) y los cojines. Estos últimos en escalera descendente quedan fenomenal, pero para gustos siempre los colores. Si eres de los que disfrutan innovando puedes poner 3 cojines diferentes, o 2 iguales y uno que rompa con lo demás, o incluso 4 pequeños distintos. La clave para que quede bien es no pasarse con la mezcla de color, o si te gustan estampados, intentar que tengan un motivo de un tamaño similar.