Hay muchos detalles que marcan la diferencia entre un dormitorio frío y desangelado (de catálogo) o una auténtica y placentera suite de hotel. Un bonito espejo sobre el cabecero siempre suma, una lámpara original que cae sobre la cama, una mantita doblada en los pies, un baúl vintage donde guardar toda la ropa de cama o las toallas... ¿Cuadros o lienzos? por supuesto también se agradecen. Imagina un gran cuadro a un lado como protagonista, o una tira de luces led detrás del cabecero iluminando vuestras noches. Un fotomural en la pared principal como el de la fotografía... No hay reglas escritas sobre lo que se puede y no se puede usar en el dormitorio para que desprenda estilo. La única recomendación es que no lo satures de cosas que antes o después te van a molestar, y que nunca deje de ser un espacio que induzca a la calma para que puedas decir fuerte: ¡Cómo me gusta y qué bien duermo en mi cama!
¿Y tú, también estás pensando en darle un toque más personal a tu habitación? ¿Qué idea te inspira más? anímate a dejar un comentario y nos cuentas qué te ha parecido.