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Cuando necesitas privacidad y una salida no tan directa al exterior, la solución puede ser una doble corredera. el espacio intersticial puede servir para dejar los abrigos o los zapatos. De este modo, el calor no entrará a la casa de modo tan directo y se genera un mejor control de entradas y salidas. Con niños pequeño puede ser la salvación a sus "escapadas". En ese caso las puertas correderas son de madera con cuarterones y vidrio, con un toque rústico.