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Suponemos que en otoño hiciste los deberes y revisaste que no hubieran madrigueras ni trozos secos. Ahora sólo lo tienes que regar cuando pasen más de tres semanas sin lluvias, y por supuesto, nunca cuando las temperaturas sean muy bajas (igual que otras plantas se puede pudrir si se congela el agua). Un truco que funciona muy bien, consiste en cubrirlo con una capa fina de tierra de hojas para así evitar exponerlo directamente a las heladas. Cuando estas pasen, se retiran, y listo para volver a florecer. Es el momento perfecto también para cambiar los aspersores rotos, o repasar que el programador del riego automático funcione correctamente.