Puedes utilizar lamas de madera para revestir toda la pared de la cocina, o bien solo una parte. Dan un aspecto rústico y muy acogedor, sobre todo si escoges madera maciza, como el roble. Eso sí: exigirá cierto mantenimiento y barniz adicional para que no se deteriore.
Una opción mucho más cómoda son las lamas de MDF, que son sintéticas, más económicas y no acumulan ácaros. También puedes ponerlas de PVC, pero que imiten a la madera. Su plus añadido es que resisten a la humedad y son muy fáciles de limpiar.
Lo importante es que no coloques maderas sin tratar, blandas o muy oscuras (pueden ser agradables a la vista, pero hacen la cocina más pequeña). Las blancas, como las de la imagen, son ideales para dar luz y crear sensación de orden y limpieza.