Cuando queremos focalizar las miradas en un punto y además hacer más profunda una estancia, podemos utilizar una pared de acento y pintar (o empapelar las demás) de un color claro. En este caso, en lugar de pintar han cubierto la pared con una chapa galvanizada pintada al horno para proteger la pared. El tono elegido es un intenso color salmón, que se repite después en algunos detalles. Este color de acento puede ser cualquiera que te guste: negro, verde, azul... La única advertencia sobre el tono escogido tiene que ver con la luz: los más oscuros necesitan contar con un buen chorro de luz natural. ¿Te has fijado en los detalles en amarillo? es un color que se utiliza para poner la nota de frescura y juventud a muchos espacios. Por eso se usa en complementos como sillas, lámparas, fundas de cojines, etc. Queda genial en cuartos de estudiantes, adolescentes o despachos de personas muy creativas.