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Cuando hablamos de duchas a ras de suelo, los inconvenientes más habituales son aquellos que tienen que ver con la estanqueidad. Evitar que el agua "se escape" del plato durante la ducha es fundamental, y es algo que solo se puede conseguir con una buena planificación y una instalación correcta. Quédate con estas claves:
- Elige un plato con un diseño que eviten el desborde. Si vas a instalar un plato de ducha prefabricado, elige un modelo con sistema o diseño anti-desbordamiento. Hay marcas especializadas que garantizan su eficacia; merece la pena pagar un poco más.
- Asegúrate de que el desagüe tiene alta capacidad de evacuación. Son desagües con mayor capacidad para evacuar el agua, diseñados para impedir que se acumule y desborde hacia el exterior del plato. Los que mejor funcionan son los desagües longitudinales situados junto a la pared.
- Contrata a un profesional o empresa con garantías que haga bien la instalación. El suelo o el plato deben tener la inclinación correcta para que el agua se dirija siempre hacia el desagüe.
- Instala una mampara estanca. Una mampara o cabina bien sellada y con puertas que impidan la salida del agua es siempre una buena elección. Las puertas correderas con cierre magnético son las más aconsejables.