Somos muy partidarios de dejar que por las ventanas entre la luz a raudales, pero en otoño e invierno cubren una buena función regulando la temperatura y corrigiendo el exceso de frío. Decorativamente aportan mucha calidez, estilo y carácter creando una atmósfera de intimidad que nos encanta. La ventana perfecta podría tener una base opaca (tipo estor para abrir o cerrar si hace falta), visillos y finalmente, unas cortinas más gruesas para el frío. Este otoño se llevan los visillos con texturas geométricas, el terciopelo suave de algodón gravado en tonos marrones, rojos o grises, y grandes motivos florales sobre un fondo neutro. Los faldones de toda la vida siguen pegando fuerte, además con cortinas que arrastran un poquito (lo sé, no son prácticas, pero estéticamente nos encantan). Si no quieres cambiar las tuyas (o se han quedado cortas) puedes encargar que te pongan este anexo. ¡Queda genial! y se inventa un nuevo sistema de confección que llaman "la curva perfecta". Un carril que crea una onda en la cortina y que hace que caiga de manera súper elegante y simple.