El papel pintado es un recurso fantástico para los que buscan un efecto instantáneo a buen precio. Lo habitual es colocarlo en la pared de acento, para que sea el foco de todas las miradas. Este otoño se llevan los motivos retro y un poco futuristas, con efectos visuales que imitan movimiento. También los de estampados ikat (es una técnica de teñido que recuerda a las antiguas telas de lenguas mallorquinas). Las rayas que nunca se acaban de ir siguen triunfando, aunque en horizontal y más anchas, y los motivos tropicales que recuerdan a la selva en todas sus tonalidades. Motivos naturales en blanco y negro (ramas secas, bosques de árboles en gris...) son ideales en la zona de comedor. Y por último, los papeles textiles por su efecto cálido y súper acogedor.