La mayoría suele elegir un rodapié a juego con el del pavimento elegido. Así nos aseguramos de que su color se ajusta perfectamente con el suelo. Si el suelo es oscuro, pondrá el límite con las paredes en otro color; si ambos son blancos, servirá para conseguir un ambiente nórdico más moderno que además amplíe el espacio. El problema a largo plazo de usar el mismo material puede ser que pasado el tiempo se pueda descatalogar y complicarnos un poco la vida encontrar alguno parecido. Es por eso que muchos, en el caso de tarimas, suelos vinílicos o laminados, eligen rodapiés de madera a juego con la carpintería de las puertas. Rodapiés universales en cuanto a su acabado, que se pueden elegir de una altura desde los 6 cm hasta los 15 cm en madera, PVC o MDF.