O al menos su apariencia. El elemento más grande (por volumen) del salón, suele ser el sofá, por eso darle pasaporte supone un cambio flash increíble. Aprovecha para redistribuir el espacio, eliminar esos muebles que en realidad solo acumulan trastos, y planificar un lugar en el que guardar, más racional. Hay múltiples soluciones que funcionan bien y que conseguirán que el espacio se vea más amplio, moderno y funcional. Si te decides a comprar hay modelos en esquina, con chaiselongue, con capacidad de almacenaje... Todo depende del presupuesto y tu gusto personal. Y si no te llega para estrenar, no pasa nada. Se puede volver a tapizar (siempre que la estructura esté bien), o incluso encargar una funda a medida. Lo que sea, con tal de que ese enorme dinosaurio deje de ser el protagonista de la sala.