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Dezeen
Nos encontramos en medio del salón, centro neurálgico de la vivienda. Si le sumamos el uso del color blanco a la gran altura del espacio, se nos olvida la reducida dimensión de la que se dispone. Se trata de un espacio flexible y libre de obstáculos capaz de albergar diversas actividades, una pared cubierta totalmente por armarios y estanterías, un banco para tumbarse y relajarse, la mesa para comer o como barra para fiestas. Este salón es el responsable de dar paso al resto de las estancias.
Como decíamos dos son los protagonistas en los acabados del apartamento; la madera, en este caso de roble, es un material puro, atemporal y acogedor. El blanco presente también en mobiliario y envolvente nos contagia de paz y brinda mucha claridad.