No hay que confundirse, atemporal no significa plano, soso ni aburrido. Un salón clásico nos da mucho juego para hacer mezclas atrevidas que pongan en un mismo plano nuevo y viejo. Fíjate en la arquitectura de la casa y ponla en valor. Saca a relucir antiguas vigas de madera, la bóveda catalana, una pared de piedra original, o los suelos hidráulicos. Un incómodo retranqueo en la pared nos puede servir para instalar una librería a medida de pladur que aproveche mejor el espacio.
Lo clásico es siempre atemporal. Pasa con las molduras de madera, los sofás de piel, las tapicerías tipo capitoné... Si lo ves muy serio, puedes añadir después detalles más modernos que pongan el contrapunto para que se vea más fresco. Por ejemplo, con luminarias de diseño y modernas o muebles de fibras naturales.