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Lo primero que tienes que tener claro es el uso que se le va a dar a ese suelo. Para que nos entendamos, hay pavimentos mucho más resistentes que otros. La piedra, por ejemplo, el mármol o incluso otros pavimentos continuos como el microcemento.
¿Cómo saber qué uso le voy a dar a mi suelo? muy sencillo. Plantéate cuestiones como la frecuencia de paso, si vivís muchos en casa, si simplemente vives tú y si, además, tienes mascotas. Recuerda que hay suelos que con una vida muy activa pueden requerir más mantenimiento, como por ejemplo la madera.