Los suelos de cerámica son los más usados en exteriores y lo cierto es que cuentan con muchísimas ventajas. Para empezar, no tienen casi mantenimiento. Además, no podemos olvidarnos de que la cerámica es de lo más resistente a los cambios de temperatura. En zonas geográficas con gran oscilación térmica entre el día y la noche, es la opción más recomendable.
Recuerda que dentro de los suelos cerámicos podemos encontrarnos con el barro cocido, con el gres porcelánico o con el gres. De estos tres, el menos recomendable es el gres, pues aunque es más barato, es mucho más fino y menos resistente al exterior. Por su parte, los de barro son bastante resistentes, aunque son sensibles a las manchas. Así, el más recomendable sería el gres porcelánico, que es resistente al rayado, al cambio de temperaturas y cuenta con un sinfín de opciones de color y acabados.