De un tiempo a esta parte, la distribución de las viviendas diferencia entre zonas de día y de noche: con salón, cocina, comedor y aseo por un lado, y dormitorios en otro. Sin embargo, en viviendas más antiguas nos encontramos con el gran problema de tener que hacer obras muy profundas (lo que se conoce como reformas integrales) para conseguir una distribución más racional y práctica. Los "open spaces" son la clave para transformar viviendas pequeñas en espacios amplios, en los que la cocina y el comedor (o el salón) comparten ubicación. Esta reforma en algunos casos es complicada y costosa, pero en otros puede ser rápida y sencilla. ¿Cómo? Eliminando paredes, abriendo vanos en los muros o sustituyendo las puertas por modelos correderos o de vidrio. Todos son cambios económicos que enseguida compensan.