El suelo es una de las cosas que más sufre el desgaste de una cocina. Afortunadamente, hoy es posible mejorar su apariencia sin tener que hacer una gran inversión. Partiendo del viejo suelo y sin tener que levantarlo, podemos instalar encima otro laminado, cerámico o incluso vinílico. Estos últimos combinan sistemas tipo click con otros adhesivos. Los más lanzados también pueden optar por el microcemento, solo que este aumentará la altura en una media de 2-3 cm y será algo más caro que las opciones anteriores.
Es fundamental que la base sobre la que los instales esté nivelada para que no tengas problemas después. Consulta con los fabricantes el uso que aconsejan y la forma de limpieza. Así no sólo se verán bonitos, sino que también serán prácticos y fáciles de mantener.