Mientras dormimos nuestras sábanas recogen gérmenes, sudor, restos de maquillaje y un largo etcétera de cosas que dan mucha aprensión. Más todavía si dormimos desnudos o en ropa interior. Por eso, lo ideal es lavar las sábanas y fundas nórdicas todas las semanas.
Un truco para que te cueste menos: marca un día de la semana y retira toda la ropa de cama al levantarte. Dejar la cama sin hacer no es tan malo como decía tu madre. Así se airea el colchón y puedes volver a poner la misma ropa de cama limpia y perfectamente seca (muy importante) por la noche.
Los tejidos sintéticos piden agua tibia o fría, los de algodón pueden llegar a 60 grados. Algunos aprovechan para meter todas las sábanas de la casa a la vez (siempre que la capacidad de la lavadora lo admita) y ahorrar energía. Ojo con pasarse y llenar demasiado la lavadora: no saldrán limpias y tendremos que lavarlas otra vez.
El tema de usar o no secadora por ser más higiénico, depende. Lo que es seguro es que para personas con alergias a ácaros y pólenes, una secadora puede ayudar a evitar brotes o recaídas.
Y no te olvides del protector del colchón (el de tu cama, o el impermeable de la cama del niño) hay que lavarlo todos los meses y secarlo al aire (o en secadora a baja temperatura).